¿Están las vacunas alimentando nuevas variantes de la Covid?

El virus parece estar evolucionando para eludir la inmunidad.

Allysia Finley

(Editorial del Wall Street Journal del 1 de enero de 2023)

Los expertos en salud pública están dando la voz de alarma sobre una nueva variante de Ómicron, denominada XBB, que se está extendiendo rápidamente por el noreste de Estados Unidos. Algunos estudios sugieren que es tan diferente de la cepa Covid original de Wuhan como del virus del SARS de 2003. ¿Deben preocuparse los estadounidenses?

No está claro que la XBB sea más letal que otras variantes, pero sus mutaciones le permiten eludir los anticuerpos de infecciones previas y las vacunas, así como los tratamientos con anticuerpos monoclonales existentes. También hay cada vez más pruebas que sugieren que las vacunaciones reiteradas pueden hacer a las personas más susceptibles a la XBB y podrían estar alimentando la rápida evolución del virus.

Antes de la aparición de Ómicron en noviembre de 2021, sólo había cuatro variantes preocupantes: Alfa, Beta, Delta y Gamma. Sólo Alfa y Delta causaron oleadas de infecciones en todo el mundo. Pero Ómicron ha engendrado numerosos descendientes, muchos de los cuales han aparecido en diferentes regiones del mundo curiosamente portando algunas de las mismas mutaciones.

«Una aparición tan rápida y simultánea de múltiples variantes con enormes ventajas de crecimiento no tiene precedentes», señala un estudio publicado el 19 de diciembre en la revista Nature. Bajo presiones evolutivas selectivas, el virus parece haber desarrollado mutaciones que le permiten transmitirse más fácilmente y escapar a los anticuerpos causados por las vacunas y la infección previa.

El mismo estudio postula que la impronta inmunológica puede estar contribuyendo a la evolución viral. Las vacunas entrenan bien al sistema inmunitario para que recuerde y elimine la variante original de Wuhan. Pero cuando aparecen cepas nuevas y marcadamente diferentes, el sistema inmunitario responde con menos eficacia.

Las vacunas bivalentes dirigidas contra las variantes Wuhan y BA.5 (o a las infecciones posvacunación con la última) hacen que el sistema inmunitario produzca anticuerpos dirigidos contra las regiones víricas que ambas cepas tienen en común. En términos darwinianos, las mutaciones que permiten al virus eludir los anticuerpos comunes salen ganando: lo hacen «más apto».

La XBB ha evolucionado para eludir los anticuerpos inducidos por las vacunas y las infecciones posvacunación. De ahí que el estudio de Nature sugiera que «la inmunidad colectiva actual y las vacunas de refuerzo contra BA.5 pueden no prevenir eficazmente la infección de las variantes convergentes de Ómicron».

Un estudio del New England Journal of Medicine publicado el mes pasado aporta más pruebas de la vulnerabilidad causada por la impronta inmunológica. Los anticuerpos neutralizantes de las personas que habían recibido la vacuna bivalente eran 26 veces más elevados contra la variante original de Wuhan que contra la XBB y cuatro veces más elevados contra Ómicron y la variante BA.5.

Del mismo modo, un estudio publicado este mes en la revista Cell encontró que los niveles de anticuerpos de las personas que habían recibido cuatro dosis eran 145 veces más elevados contra la cepa original Wuhan que contra la variante XBB. Un refuerzo bivalente sólo aumentó ligeramente los anticuerpos contra la XBB. Sin embargo, los expertos aseguran que los refuerzos mejoran la protección frente a XBB. Eso es desinformación, por utilizar su término favorito.

Un estudio de la Clínica Cleveland que realizó un seguimiento de sus trabajadores sanitarios encontró que las vacunas bivalentes reducían el riesgo de infectarse en un 30%, mientras la variante BA.5 se estaba propagando. Pero, como explicaba el estudio, la razón podría ser que los trabajadores más precavidos –es decir, más propensos a llevar mascarillas N95 y a evitar las grandes reuniones– también podrían haber sido más propensos a recibir la vacuna de refuerzo.

En particular, los trabajadores que habían recibido más dosis corrían un mayor riesgo de enfermar. Los que habían recibido tres o más dosis tenían 3,4 veces más probabilidades de infectarse que los no vacunados, mientras que los que recibieron dos sólo tenían 2,6 veces más probabilidades.

«Éste no es el único estudio que ha encontrado una posible asociación entre un mayor número de dosis de vacunas previas y un mayor riesgo de Covid-19», señalaron los autores. «Todavía tenemos mucho que aprender sobre la protección de la vacunación contra la Covid-19 y, además de la eficacia de la vacuna, es importante examinar si múltiples dosis de vacuna administradas a lo largo del tiempo pueden no estar teniendo el efecto beneficioso que generalmente se supone».

Hace dos años, las vacunas eran útiles para reducir las enfermedades graves, sobre todo entre los ancianos y las personas con riesgos para la salud como la diabetes y la obesidad. Pero los expertos se niegan a admitir que las vacunas de refuerzo hayan disminuido los beneficios e incluso podrían haber hecho a los individuos y a la población en su conjunto más vulnerables a nuevas variantes como la XBB.

Podría no ser una coincidencia que la XBB haya surgido este otoño en Singapur, que tiene una de las tasas de vacunación y de dosis de refuerzo más altas del mundo. En las últimas semanas, una cepa XBB se ha hecho predominante en Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut y Massachusetts, constituyendo cerca de tres cuartas partes de las muestras de virus que se han secuenciado genéticamente. La variante ha tardado más en despegar en otras regiones, constituyendo sólo el 6% del centro-oeste y alrededor del 20% en el sur. El noreste es también la región más vacunada y con dosis de refuerzo del país.

Las hospitalizaciones en el noreste también han aumentado, pero principalmente entre los mayores de 70 años. Una de las razones puede ser que la respuesta de las células T –la caballería que cabalga detrás de los anticuerpos de primera línea– es más débil en las personas mayores. El virus no puede eludir las células T causadas por las vacunas y las infecciones con tanta facilidad como los anticuerpos. Gracias a las células T, los jóvenes siguen estando bien protegidos frente a las nuevas variantes.

Otra razón puede ser que los anticuerpos monoclonales son ineficaces contra la XBB y muchas personas mayores que contraen Covid no pueden tomar el antiviral Paxlovid porque padecen afecciones médicas como enfermedad renal grave o toman medicamentos que interfieren con él.

El enfoque monomaníaco de la administración Biden en las vacunas por encima de los nuevos tratamientos ha dejado a los estadounidenses de mayor riesgo más vulnerables a las nuevas variantes. ¿Por qué esto no parece preocupar a los expertos?

Traducción de Jordi Morillas

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