La imparable locura de Xi Jinping

Presentamos al lector español un interesante artículo publicado en japonés sobre las recientes prohibiciones de celebrar la Navidad impuestas por el régimen comunista chino en diversas zonas del país. La Navidad está prohibida en China a efectos teóricos desde 2014, si bien no existía hasta la fecha ningún tipo de legislación centralizada que abordase el problema, dejándolo en manos de auténticas “cortes canguro” como las que hallamos en las universidades chinas. Allí ya sólo el mero hecho de  mencionar la Navidad a los estudiantes puede ser motivo de expulsión y cárcel (existen, de hecho, cupos de arrestos para la policía). No deja de ser curioso que, a pesar de estas prohibiciones y odio a lo navideño, la economía china dependa en gran medida de la producción anual de “chatarra navideña” para estas fechas. Ni mucho menos que la prohibición se base en absurdidades tales como la protección de la cultura china en un país cuya cultura es comunista, es decir, europea, o la errónea calificación de la Navidad de fiesta occidental, cuando el cristianismo es una religión de origen oriental. Al lector familiarizado con el régimen gubernamental de España sin duda no le pasarán por alto las semejanzas entre estas medidas y las políticas de la odiadora profesional de belenes, Ada Colau, o el amado genocida catalán, Lluis Companys, bajo cuya ley de derogación de los festejos navideños fue fusilado y enterrado en una fosa común Joan Rovira i Roure, alcalde de Lérida que osó organizar la Cabalgata de Reyes en 1936. Como bien señala el autor del artículo, “los políticos comunistas a menudo afirman que ‘aquellos que creen en Dios deben ser exterminados”.

Izquierda: Notificación del prohibición de celebraciones navideñas por no ser tradicionalmente chinas. Derecha: Caricatura china anti-navideña.

La imparable locura de Xi Jinping.

La prohibición de la Navidad convierte al país vecino en enemigo del mundo.

Kitano Yoshinori

La administración de Xi Jinping continúa intensificando su despotismo hacia la población civil. En los últimos días el comunicado de una “prohibición de la Navidad” en diversas partes del país se ha convertido en un tema de discusión importante en todo el mundo. Kitano Yoshinori, periodista de asuntos internacionales, ha calificado esta increíble política de un “gran error”. El Sr. Kitano describe así en su boletín gratuito, Revista de Economía Política Rusa, por qué el motivo de la prohibición por parte de las autoridades chinas, que se basa en su carácter “religioso”, es un error fatal.

¿Por qué la “prohibición de la Navidad” en China es un error fatal?

La locura de Xi Jinping no conoce límites y es por ello que ha emitido una “prohibición de Navidad” en China. Según informa el Yomiuri Shinbun Online del 25 de diciembre:

Existe un incipiente movimiento para prohibir los eventos navideños en China. En las escuelas de primaria y secundaria de al menos seis provincias y regiones autónomas, entre ellas la provincia de Henan, se ha emitido un comunicado solicitando a padres e hijos que no realicen ningún evento navideño antes del día 25, pues “está dañando la cultura tradicional de nuestro país”.

Es decir, la prohibición se basa en que la Navidad “está dañando la cultura tradicional de nuestro país”. A esto se añade otra razón:

El comunicado calificó la Navidad como una “festividad occidentalizante con fuerte colorido religioso” y prohibió todo evento relacionado con la misma. También solicitó prohibir el envío de mensajes navideños por correo electrónico o el intercambio de regalos.

Dado que la Navidad es una “festividad occidentalizante con fuerte colorido religioso”, debe ser prohibida.

El comunismo prohíbe la religión

La República Popular China se fundó tomando como base el “comunismo” de un judío-alemán, Karl Marx.

“¿Qué es el comunismo?”

La generación más joven probablemente se lo pregunte esto. Explicar qué es el “comunismo” podría ocupar un libro entero:

– Mantener la igualdad de todos

– Eliminar la propiedad privada

– Historia humana = historia de la lucha de clases

– La historia es un determinismo que progresa a través de la esclavitud, el feudalismo y el capitalismo, desplazándose inevitablemente hacia el socialismo y el comunismo

Etcétera, etcétera. Y uno de los puntos más importantes del comunismo es

– Ateísmo

Las personas religiosas creen que “Dios creó al hombre”, mientras que los comunistas piensan que “el hombre creó a Dios”. En otras palabras, “Dios sería una fantasía del hombre”. En tal sentido, podría decirse que no sucede nada si “cada cual creyese en lo que quiera”.  No obstante, los políticos comunistas a menudo afirman que “aquellos que creen en Dios deben ser exterminados”.

¿Es ésta una afirmación “exagerada”?

La realidad es que, al igual que en la Unión Soviética, el primer régimen comunista del mundo, numerosos sacerdotes ortodoxos rusos fueron masacrados, en la China comunista los más perseguidos han sido los tibetanos y los uigures. Se estima que el Ejército Popular de Liberación asesinó a 1,2 millones de tibetanos. Por lo que respecta a los segundos, más de un millón de uigures se encuentra a día de hoy en campos de concentración y las mujeres uigures se ven obligadas a someterse a campañas de esterilización. En otras palabras, se está llevando a cabo una “limpieza étnica”. ¿Por qué? En efecto, porque los tibetanos son “budistas” y los uigures son “musulmanes” (obviamente, las razones no se agotan aquí).

Es por ello que ahora el Partido Comunista Chino ha puesto la “Navidad” en el punto de mira. ¿Por qué? Por ser una “festividad occidentalizante con fuerte colorido religioso”, pues, en efecto, en Navidad se celebra el nacimiento del fundador del cristianismo, Jesucristo. Y por ello, debe ser prohibida.

Aberración sobresaliente

El artículo citado continúa diciendo que

La administración de Xi Jinping tiene como objetivo inculcar en los niños el patriotismo y la lealtad al Partido Comunista Chino mediante la eliminación de la cultura occidental. Sin embargo, los internautas llevan tiempo alzando la voz, preguntándose “cómo podemos rechazar la Navidad cuando es un evento tan común para los jóvenes chinos”.

Ciertamente, la Navidad es “un día para celebrar el nacimiento de Jesucristo”. De esto no hay duda. Sin embargo, los japoneses que no son cristianos también celebran la Navidad. Para ellos significa “un día para disfrutar de una deliciosa comida en familia” o “un día para tener una cita romántica con su novio o novia”. También significa mucho para los jóvenes chinos, pero ciertamente no “el día en que decidimos derrocar al Partido Comunista Chino por negar completamente a Dios y Jesucristo”.

Una “prohibición de la Navidad” en China sería algo tan aberrante como decir que en Japón “¡hay que prohibir la Navidad porque destruirá la política nacional japonesa fundamentada en la tradición sintoísta y budista!” (En el pasado España y Portugal se asociaron con las iglesias cristianas para obtener sus colonias. El Shogunato Edo desconfió de ellas y prohibió el cristianismo. En ese momento esto habría tenido “sentido”. Pero hoy el cristianismo no es una “herramienta de colonización” de las grandes potencias).

Varias caricaturas chinas anti-navideñas de una serie anual que se produce desde 2013, obra de Yuan Min, caricaturista militar famoso por sus dibujos antijaponeses.

El Partido Comunista Chino se convierte en el enemigo de las religiones del mundo

Por todo ello, si Xi Jinping no se preocupase tanto por la Navidad, ésta no representaría ningún peligro para el Partido Comunista Chino. Una “prohibición de la Navidad”, no obstante, puede convertirse en un gran problema para la administración de Xi. ¿Por qué?

Los cristianos representan el 30% de la población mundial, siendo en la actualidad “la religión mayoritaria del mundo”. El cristianismo está dividido en “católicos”, “ortodoxos” y “protestantes”, pero la “celebración de la Navidad” es algo común a todos. Estos cristianos, un 30% de la población mundial, al escuchar que “el gobierno chino ha prohibido la Navidad” pensarán que “después de todo, China es un país aberrante que obliga a negar la existencia de Dios”.

Además, China está masacrando a los uigures de fe islámica. Los musulmanes representan el 25% de la población mundial, con 1.950 millones de creyentes, siendo en la actualidad la segunda religión mayoritaria del mundo. En otras palabras, Xi Jinping se ha declarado enemigo de las dos religiones mayoritarias del mundo, del 55% de la población mundial. ¿Qué importancia tiene esto? Mucha. Como recoge el Wall Street Journal del 24 de diciembre de 2020:

Los cristianos de China son en gran medida urbanos y están bien educados y conectados a las redes mundiales de información. Por estas razones, una fuerte presión sobre los cristianos tendrá un impacto todavía más dañino sobre la posición internacional de China que lo ocurrido en el Tíbet, Xinjiang o Hong Kong. A medida que se difunden las noticias de que el Partido Comunista está persiguiendo a los cristianos por sus creencias, los efectos en la opinión pública americana serán tan profundos como duraderos, poniendo tal vez fin a cualquier esperanza de mejores o incluso estables relaciones entre Washington y Pekín.

Los tres errores de Xi Jinping

Al realista Deng Xiaoping no le interesaba en absoluto “alzarse como un dios”. Al contrario, prohibió que “los individuos se alzasen como dioses”, así como el “culto a la personalidad” y la “presidencia vitalicia”, orientándose hacia un “sistema de liderazgo colectivo”.

A Xi Jinping, por el contrario, no parece interesarle nada salvo “alzarse como un dios”. Sin embargo, como líder Xi es tan pobre como Mao Zedong y comete tres importantes errores:

En primer lugar, la “diplomacia del lobo guerrero”. Los países tienen hoy una tendencia hacia el optimismo. Recientemente se abrió una embajada taiwanesa en Lituania, otrora república soviética y una de las tres repúblicas bálticas. Esto ha enfurecido a China, ¡y el Global Times ha descrito Lituania como “una rata, o incluso una pulga, bajo la suela de un elefante”! China siempre se comporta de esta forma, ganándose cada vez más enemigos.

En segundo lugar, la “política de finanzas conjuntas”. En teoría esto significa “hagámonos ricos juntos”, pero en la práctica es un recurso para “quitarle el dinero al rico y hacerle pobre”. Cuando Xi Jinping vomitó esa estupidez que pasará a la historia de que “las viviendas son para vivir, no para invertir”, la burbuja inmobiliaria china estalló.

Y, en tercer lugar, la excesiva persecución religiosa. Con políticas tan ridículas como una “prohibición de la Navidad”, los cristianos, que conforman el 30% de la población mundial, sabrán ahora que “en China se persigue a los cristianos”. La “prohibición de la Navidad” es un error fatal en el sentido de que “todo el mundo conocerá lo aberrante que es China”.

Es por ello que China está cayendo estrepitosamente en la decadencia. Gracias a sus “grandes líderes”.

(Extracto parcial del número del 27 de diciembre de 2021 de la revista electrónica gratuita Revista de Economía Política Rusa).


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